¿Por qué nos cuesta tanto expresar nuestros sentimientos, nuestras emociones?

Siempre hemos echado en falta, en todas las reuniones de amigos y familiares, la profundidad de las conversaciones. No nos referimos a hablar de filosofía o de espiritualidad, sino a hablar con naturalidad de lo que sentimos o de cómo estamos en ese momento.

Conocemos qué casa tienen, su coche, el número de hijos, en qué trabajan o cuántos problemas acusan su día a día. Pero no sabemos quiénes son, cómo sienten, cómo ven la vida o cómo les va con su pareja. ¿Qué sienten por ser madres o por sus madres? ¿qué sueños son los que les mueven? ¿qué sienten por nosotros por ser amigos o familiares?  ¿qué les aportamos en la vida…? Y es que no entendemos por qué las conversaciones actuales tienden a ser superficiales, a no mostrar quienes somos, a no ofrecer palabras que salen de nuestro corazón, y lo peor de todo… ¡¡es que son nuestros amigos o familiares!! ¿No creéis que esto no es normal?

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¡Hola mundo, este es nuestro primer post!

En primer lugar nos gustaría daros la bienvenida a nuestra casa. Somos Ana y Javi, un matrimonio que siempre nos hemos caracterizado por hablar de lo que sentimos el uno por otro y de tener sueños comunes e ir a por ellos. El ser así nos hace ver la vida como una gran aventura donde cada detalle y cada momento cuenta, donde la alegría y la positividad nos acompañan y donde el destino juega un papel muy importante en nuestra visión de la vida.

Recuerdo cuando éramos novios y la distancia geográfica nos separaba, era el teléfono nuestro mayor aliado y la factura incrementaba cada mes, pero no importaba. Nos pasábamos horas hablando de lo que sentía uno y el otro. Pensábamos que era la mejor manera de conocernos, de saber quién era el otro y de saber qué le hace daño al otro. Recuerdo preguntas del tipo ¿Qué sientes cuando no nos podemos ver? ¿Qué has sentido este fin de semana junto a mí? Aquello nos hacía sentir una gran conexión, sabíamos que estábamos hechos el uno para el otro, y disponíamos de más información de quiénes éramos, que nunca en todos nuestros años con otras personas que nos habían acompañado en la vida.

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